El mundo exterior y otras deliciosas infamias

Publicado en Pecios el 18, noviembre, 11 por La aceituna balsera

Siguiendo nuestra última tendencia de usar contenidos ajenos para rellenar grandes espacios de tiempo, mejor que entradas estériles de creatividad, y con el consabido aporte de visitas que esto supone para nuestro ego, ésta vez continuamos con el surrealismo, del que nunca nos hemos desligado, y presentamos un cortometraje que lleva ganando numerosos premios y está hecho con la mala leche y el humor negro de un irlandés afincado en Los Ángeles llamado David O’Reilly. Se trata de un corto de animación de 15 minutos que no tiene nada que ver a lo que estamos acostumbrados; donde se suceden múltiples historias, muchas de ellas rozando el absurdo y otras cayendo de lleno en él pero atacando al corporativismo, la violencia y los estilos de vida. Ojo a las lecciones de piano o a un Pikachu con una careta de Mickey Mouse sin desmerecer el episodio del frisbee asesino.

Y para los no anglo-oyentes aquí tenéis la versión subtitulada al castellano con algo menos de calidad: El mundo exterior.

Y como estamos algo generosos o quizás ya desquiciados por esta inmunda crisis que están controlando inefablemente los mercados os dejo aquí otro estupendo cortometraje en el clásico ofertón del 2×1. Está dirigido por tres franceses (François Alaux, Hervé de Crecy y Ludovic Houplain) y ha ganado prestigiosos premios incluído el Oscar al mejor cortometraje animado del 2009. Se llama Logorama y según cuentan tiene insertados más de 2500 logos (a ver quien se atreve a corroborarlo). Otra paranoia más para no ir al McDonald si salís este fin de semana. ¡Pobre Fido Dido atropellado!

Y como no la versión original en mejor calidad para el coleccionista recopilador: Logorama

Die Schneider Krankheit

Publicado en Pecios con etiquetas , el 22, octubre, 11 por La aceituna balsera

 
 

Cortometraje escrito y dirigido por un tipejo llamado Javier Chillón, que tiene toda la pinta de ser un chiflado de las aceitunas.

Descubrimiento histórico

Publicado en Pensamientos no natos de Rocamadour con etiquetas , , el 10, octubre, 11 por La aceituna balsera

 

Biólogos y antropólogos de todo el mundo se encuentran sumidos en el desconcierto desde que en el día de ayer aparecieran los restos de lo que parece ser una especie humanoide poco estudiada y probablemente extinguida a finales del siglo pasado. El cuerpo sin vida se encontraba, según fuentes cercanas a la policía, en el interior de un Seat Panda del 82 de color blanco hallado en un descampado en las inmediaciones del estadio de Monjuic, en Barcelona, en el que todo indica debió quedar atrapado contra su voluntad, a juzgar por los signos de lucha encontrados en sus manos. El cuerpo muestra un aspecto similar al de nuestra especie aunque con diferencias morfológicas que apuntan un origen desconocido. Se trabaja con la hipótesis de que fuese encerrado en el vehículo y abandonado a su suerte, donde debió sufrir sus agónicas últimas horas. El buen estado de los restos señala que el individuo podría poseer alguna extraña propiedad parecida a la incorruptibilidad, por lo que los más arriesgados ya han declarado que podría tratarse del último ejemplar conocido de político honesto.

 

 

El café quita el sueño…

Publicado en Entre la vigilia y el sueño con etiquetas , , el 29, septiembre, 11 por La aceituna balsera

Café con leche. Llevo toda la noche soñando que me quemo la garganta. Toda la noche sintiendo que una fina capa de mi paladar blando se desprende y cae sobre mi epiglotis. Ronquido. Es el ruido que provoca el paso del poco aire que pasa a través de esa masa epitelial que ahora tapona mi tráquea. Me arde la boca, me duelen hasta los dientes. “Señora Pilar, por favor, un café con leche”. Dudo que llegue a despertar, dudo siquiera que esté durmiendo. “No, da igual, así está bien”. Otra vez olvidé pedir la leche templada. Me abraso, me duele. Joder, me he quemado la lengua. La última puta vez que me tomo un café y no pido la leche fría. Ronco y me quemo. Que manera más tonta de empezar un día o no acabar un sueño.

 

Disfraz de tigre

Publicado en Bemoles y sostenidos con etiquetas , el 17, septiembre, 11 por La aceituna balsera

 

Mariscada Completa

Publicado en Entre la vigilia y el sueño el 19, mayo, 11 por La aceituna balsera

Enemigos del sentido común, vuestra demagogia obliga a declararme en rebeldía y exponer claramente, argumentando con fundamentos sencillos e irrevocables, las razones de por qué los calamares, las sepias y los pulpos también son marisco. Sé que son muchas las voces que durante largo tiempo han excluido a este grupo de animales comestibles y les han relegado a un limbo, donde cohabitaban con alimentos de dudosa procedencia como el kétchup, las golosinas o las salchichas Frankfurt. Pero es hora de dejar las cosas claras y detener esta sinrazón que condena injustamente a esos deliciosos invertebrados a sentirse extranjeros en su propia tierra. Porque no cabe duda que son marisco, que lo son y lo seguirán siendo, mal le pese a todos aquellos clasistas que han tergiversado la historia en pro de no sé qué oscuras intenciones. Porque marisco es todo aquel animal marino invertebrado comestible, y en esta definición caben por tanto los crustáceos, los moluscos y los cefalópodos comestibles, e incluso si me apuras y llevas muchos días sin comer, el pepino de mar. Y sí, cefalópodos son los calamares, y también los pulpos, y por supuesto las sepias, y si nos ponemos etimológicos podríamos considerar que dentro de este grupo cabe hasta Mr. Potato. Y entonces, si nos atenemos a esta escueta y sencilla definición, podemos seguir pensando lo que queramos sobre qué tipo de marisco nos gusta más o menos, o cuando hay que comerlo, o con que hay que acompañarlo,  pero lo que ya no se podrá permitir es el linchamiento gratuito y la exclusión de los cefalópodos. POR LA DEFENSA DE TODO EL MARISCO, NO MÁS CEFALOPODOFOBIA.

Muzorama

Publicado en Pecios con etiquetas , el 07, mayo, 11 por La aceituna balsera

 

Rarho, rarho, raaarho…

El Gran Hongo

Publicado en Pensamientos no natos de Rocamadour con etiquetas , , el 02, mayo, 11 por La aceituna balsera

 

 

Dice el escritor y filósofo barcelonés Rafael Argullol en su libro El fin del mundo como obra de arte que “esta Imagen es, con mucha distancia, la más poderosa entre las creadas por el hombre”, dando lugar a un paisaje desprovisto de orden, de formas y de hombres ante el que el espectador se encuentra súbitamente sin lenguaje. Y aún sin lenguaje ciertos presagios se convierten en certidumbres. “Una fuerza primigenia ha sido emancipada de sus lazos tras haber estado encadenada durante millones de años y la humanidad, en el futuro, deberá convivir con ella. Los emancipadores de esta fuerza no son poetas o escultores sino físicos, más no han hecho sino utilizar el mismo procedimiento auspiciado por muchos artistas.” (al desnudar la materia liberando las formas ocultas en la naturaleza.) El Gran Hongo se ha convertido en el icono más popular de nuestra cultura, representando el peor de los infiernos imaginados y creados por el hombre, abriendo la puerta, una vez más a la luz de la destrucción, de la autodestrucción.

Pero “los ídolos, tras ser temidos deben ser conjurados a través de un ejercicio de intimidad que, al provocar la saturación de las emociones, aligera el peso del miedo originario”.  “La Imagen no sería en ningún modo soportable si no hubiera sido trasfigurada, paródicamente, hasta ser convertida en decorado bajo cuyo fondo se puede bailar, reír o cantar como bailaban, reían o cantaban los acólitos de todas las religiones ante los decorados grotescos en que se representaba su condena”. Así se “diluye su carga de terror al propagarse como demonio familiar junto al que se convive y, mediante el escepticismo causado por su presencia reiterada, se sobrevive.”

 

 

Pie de foto: ilustración del disco de PWMP No me hagáis fingir

Mamíferos

Publicado en Pensamientos no natos de Rocamadour con etiquetas , el 31, marzo, 11 por La aceituna balsera

 

Yo veo mamíferos.
Mamíferos con nombres extrañísimos.
Han olvidado que son mamíferos
y se creen obispos, fontaneros,
lecheros, diputados. ¿Diputados?
Yo veo mamíferos.

Policías, médicos, conserjes,
profesores, sastres, cantoautores.
¿Cantoautores?
Yo veo mamíferos…

Alcaldes, camareros, oficinistas, aparejadores
¡Aparejadores!
¡Cómo puede creerse aparejador un mamífero!
Miembros, sí, miembros, se creen miembros
del comité central, del colegio oficial de médicos…
Académicos, reyes, coroneles.
Yo veo mamíferos.

Actrices, putas, asistentas, secretarias,
directoras, lesbianas, puericultoras…
La verdad, yo veo mamíferos.
Nadie ve mamíferos,
nadie, al parecer, recuerda que es mamífero.
¿Seré yo el último mamífero?
Demócratas, comunistas, ajedrecistas,
periodistas, soldados, campesinos.
Yo veo mamíferos.

Marqueses, ejecutivos, socios,
italianos, ingleses, catalanes.
¿Catalanes?
Yo veo mamíferos.

Cristianos, musulmanes, coptos,
inspectores, técnicos, benedictinos,
empresarios, cajeros, cosmonautas…
Yo veo mamíferos.

Poema de Jesús Lizano.

 

Orejas

Publicado en Pecios el 07, febrero, 11 por La aceituna balsera

 

Este ratón que podría parecer el protagonista de un sueño daliniano, se hizo realidad en 1995 de la mano del Dr. Charles Vacanti, sembrando células de cartílago de vaca en su lomo y controlando su desarrollo a través de un molde de polímero con forma de oreja humana. Este método permitiría la fabricación de estructuras para su trasplante en seres humanos. La realidad, una vez más, superó a la ficción…

Ojos

Publicado en Pensamientos no natos de Rocamadour con etiquetas , el 29, enero, 11 por La aceituna balsera

Amanece y abro los ojos; llueve con rabia y sin atisbo de lucha me vuelvo a entregar al imperio de las sábanas e inevitablemente cierro los ojos porque este día ya lo he visto. Tú no lo sabes, ni siquiera yo lo sé, pero cuando cojo un kiwi y lo abro por el medio no puedo evitar pensar en lo bonito que es por dentro, en la perfección de su naturaleza radial, en el brillo inmutable del verde de su pulpa, de lo que por fuera podría ser un pequeño animal muerto y lo hago siempre, sin saberlo, cada vez que como un kiwi y me intimida tanta vitamina fluorescente. Algo parecido me pasa con el hielo sumergido en un licor espeso, y el hielo se derrite sin notarlo. Y cuando escucho esa canción me pongo triste, tarareo y me acuerdo tristemente de la sonrisa esculpida en tus dientes de cemento, mientras pienso en otra cosa y si entonces tocan a misa insistentemente las campanas recuerdo, cómo no, cuánto odio los domingos lentos y de paso te odio un rato. Y si veo una escena iluminada pobremente instintivamente deduzco kilowatios y, si cojo un metro, sin querer lo divido siguiendo la regla de los tercios y coloco lo importante en uno de ellos, a ser posible en blanco y negro y en un piano, que ya por sí mismo es blanco y negro y me ahorra el proceso, busco invariablemente el Do, la tercera, la quinta y la séptima menor. Solías decir que es posible cambiar, que con voluntad somos capaces de cualquier cosa, que el ser humano es fuerte y en su mano, con un poco de suerte, se abre el universo entero y mil caminos. Querer es poder… Si fuese posible mirar el mundo con otros ojos… con los de otro, con otros cualquiera, no importa, salir de esta caja tan estrecha o ensanchar su minúscula ranura y ver otro mundo diferente hasta ahora inimaginable, personas y paisajes cotidianos nunca vistos, música con otra métrica, poesía con nuevas rimas, gestos sin los mismos vicios, lo bello y lo feo como nieve sin pisar, como cuando era niño, la mirada congelada de la infancia… Ser otro que no sea yo, vivir a través de cristales limpios… Un momento… ¡Basta! ¡Basta ya! Quizás exista una manera… si pudiese, si el miedo me dejase, si amontonase en un solo acto toda la voluntad de que dispongo, desde más abajo de las tripas, haciendo mucha fuerza podría al menos coger unas tijeras y… Aaaaaaaaaahhhhh!!!

Labios

Publicado en Entre la vigilia y el sueño con etiquetas , el 15, noviembre, 10 por La aceituna balsera

Se que no está bien, pero me excita. Me excita pensar en tus labios, humedecidos por saliva pero tan secos que se resquebrajan, que se abren y sangran. Y cuando te pasas la lengua para recoger las gotas del vino de vida, dejas que vea a través de tus grietas. Y dentro aparece un nuevo escenario, y mientras en él un funambulista atraviesa la cuerda de saliva que cruza la grieta. Y mientras en él un artista sentado vomita y se queda vacío. Y durante ese rato me olvido de ti, de todo lo que rodea a esos labios. Y la grieta se abre y se abre, y desde dentro me miran y observan mis grietas, y se asustan los artistas, los funambulistas. Observan las grietas que hay en mis ojos, que se abren y dejan que pase la luz. Y observan mi alma, y se asustan.

 

“Llevamos una vida de idiotas porque hipotecamos nuestras vidas comprando sueños a préstamo”

Publicado en Pensamientos no natos de Rocamadour el 30, octubre, 10 por La aceituna balsera

He aquí una frase sacada de una entrevista de CNN+ a uno de los más importantes sociólogos del mundo: Manuel Castells

Este aporte viene de un interesantísimo blog llamado Los principios básicos y que apoyamos desde aquí a todos los que piensan de verdad que la crisis no la creamos nosotros pero la pagamos nosotros y es a nosotros a los que ahora nos la cobran. En fin, que a falta de grandes revoluciones os dejamos aquí la entrevista íntegra para los que os guste reflexionar sobre la sociedad de la que consumimos:

Y para guinda del pastel este suculento documental titulado “El dinero es deuda

Van a por nosotros

Publicado en Pensamientos no natos de Rocamadour con etiquetas , , el 26, septiembre, 10 por La aceituna balsera

 

Pequeños infiernos estivales

Publicado en Entre la vigilia y el sueño, Pensamientos no natos de Rocamadour el 20, julio, 10 por La aceituna balsera

RONCABA. Al que ronca, si es de la familia, se le perdona. Pero el roncador aquel ni siquiera sabía yo la cara que tenía. Su ronquido atravesaba las paredes. Me quejé al casero. Se rió. Fui a ver al autor de tan descomunales ruidos. Casi me echó:

– Yo no tengo la culpa. Yo no ronco. Y si ronco, ¡qué le vamos a hacer!, tengo derecho. Cómprese algodón hidrófilo…

Ya no podía dormir: si roncaba, por el ruido; si no, esperándolo. Pegando golpes en la pared callaba un momento… pero en seguida volvía a empezar. No tienen ustedes idea de lo que es ser centinela de un ruido. Una catarata. Un volumen tremendo de aire, una fiera acorralada, el estertor de cien moribundos, me rasgaba las entrañas empozoñándome el oído, y no podía dormir. Y no me daba la gana de cambiar de casa. ¿Dónde iba yo a pagar tan poco? El tiro se lo pegué con la escopeta de mi sobrino.

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HABLABA, Y HABLABA, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba. Y venga a hablar. Yo soy una mujer de mi casa. Pero aquella criada gorda no hacía más que hablar, y hablar, y hablar. Estuviera yo donde estuviera, venía y empezaba a hablar. Hablaba de todo y de cualquier cosa, lo mismo le daba. ¿Despedirla por eso? Hubiera tenido que pagarle sus tres meses. Además hubiese sido muy capaz de echarme mal de ojo. Hasta en el baño: que si esto, que si aquello, que si lo de más allá. Le metí la toalla en la boca para que se callara. No murió de eso, sino de no hablar: se le reventaron las palabras por dentro.

Crímenes ejemplares, Max Aub

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