Archive for the Pensamientos no natos de Rocamadour Category

Novedades sobre el sistema educativo

Posted in Pensamientos no natos de Rocamadour on 11, mayo, 12 by La aceituna balsera

      Me encuentro a mi buen amigo 0…, un viejo aventurero levantino que navega entre Buenos Aires y París y cuyo centro relativamente fijo está en Madrid. Lo hallo melancólico, con una cara larga y triste. Con el cambio de régimen, sus negocios flaquean. Le pregunto por sus hijos.
    Cuando la política de un país se agita, suele aparecer sobre la tierra, de un modo visible, una cantidad de aventureros superior a la de una época normal. Y considerando que, como parece probado, en este oficio la información es importante, esta clase de personas suele acercarse a los periodistas pensando que algo saben. En general, no saben nada, porque todo en la vida es legendario, oscuro e inaprensible. Saben más de política las personas leídas que sienten curiosidad por lo que pasa y dotadas de intuición, claro.

- He cambiado su educación – me dice mi amigo con vivacidad-. Vivimos una época, estamos en un país, las cosas tienen tal tendencia a endurecerse, que hay que estar preparado para todo lo que pueda venir.
- ¿Consideraría una indiscreción -añado yo- si le pregunto cuáles son los principios en los que basa su nuevo sistema educativo?
- En absoluto, seguro que me comprende -me responde-. Primero, les hago aprender idiomas, porque creo que conviene que mis hijos sepan pedir dinero a la mayor cantidad posible de seres humanos, y dando las máximas facilidades a estos seres.
- Me parece bien orientado.
- Mi segundo principio consiste en hacer que aprendan a tocar un instrumento portátil, ocarina, flauta, violín, clarinete o armónica, porque nunca se sabe qué necesidades inmediatas pueden sobrevenirle a uno…
- El principio me parece excelente…
- Finalmente, mi sistema comporta unos ejercicios prácticos. De vez en cuando, reúno a mis cinco hijos en casa y tiro un duro al aire. Si el duro llega al suelo sin que ninguno de ellos lo haya cogido al vuelo, los pongo a pan y agua y no los dejo salir.
- ¿Me permite una pregunta?
- Las que desee.
- ¿Ha tenido que castigarlos muy a menudo?
- ¡Jamás, por el momento! Cogen la moneda con una agilidad pasmosa.
- Sus hijos saldrán adelante.
- Eso espero. Mi sistema educativo es excelente para los tiempos que corren. Forma a la juventud…

      Nos despedimos -por mi parte, encantado.

Madrid. El advenimiento de la República.
Josep Pla

Ilustración de Ralph Steadman.

Descubrimiento histórico

Posted in Pensamientos no natos de Rocamadour with tags , , on 10, octubre, 11 by La aceituna balsera

 

Biólogos y antropólogos de todo el mundo se encuentran sumidos en el desconcierto desde que en el día de ayer aparecieran los restos de lo que parece ser una especie humanoide poco estudiada y probablemente extinguida a finales del siglo pasado. El cuerpo sin vida se encontraba, según fuentes cercanas a la policía, en el interior de un Seat Panda del 82 de color blanco hallado en un descampado en las inmediaciones del estadio de Monjuic, en Barcelona, en el que todo indica debió quedar atrapado contra su voluntad, a juzgar por los signos de lucha encontrados en sus manos. El cuerpo muestra un aspecto similar al de nuestra especie aunque con diferencias morfológicas que apuntan un origen desconocido. Se trabaja con la hipótesis de que fuese encerrado en el vehículo y abandonado a su suerte, donde debió sufrir sus agónicas últimas horas. El buen estado de los restos señala que el individuo podría poseer alguna extraña propiedad parecida a la incorruptibilidad, por lo que los más arriesgados ya han declarado que podría tratarse del último ejemplar conocido de político honesto.

 

 

El Gran Hongo

Posted in Pensamientos no natos de Rocamadour with tags , , on 02, mayo, 11 by La aceituna balsera

 

 

Dice el escritor y filósofo barcelonés Rafael Argullol en su libro El fin del mundo como obra de arte que “esta Imagen es, con mucha distancia, la más poderosa entre las creadas por el hombre”, dando lugar a un paisaje desprovisto de orden, de formas y de hombres ante el que el espectador se encuentra súbitamente sin lenguaje. Y aún sin lenguaje ciertos presagios se convierten en certidumbres. “Una fuerza primigenia ha sido emancipada de sus lazos tras haber estado encadenada durante millones de años y la humanidad, en el futuro, deberá convivir con ella. Los emancipadores de esta fuerza no son poetas o escultores sino físicos, más no han hecho sino utilizar el mismo procedimiento auspiciado por muchos artistas.” (al desnudar la materia liberando las formas ocultas en la naturaleza.) El Gran Hongo se ha convertido en el icono más popular de nuestra cultura, representando el peor de los infiernos imaginados y creados por el hombre, abriendo la puerta, una vez más a la luz de la destrucción, de la autodestrucción.

Pero “los ídolos, tras ser temidos deben ser conjurados a través de un ejercicio de intimidad que, al provocar la saturación de las emociones, aligera el peso del miedo originario”.  “La Imagen no sería en ningún modo soportable si no hubiera sido trasfigurada, paródicamente, hasta ser convertida en decorado bajo cuyo fondo se puede bailar, reír o cantar como bailaban, reían o cantaban los acólitos de todas las religiones ante los decorados grotescos en que se representaba su condena”. Así se “diluye su carga de terror al propagarse como demonio familiar junto al que se convive y, mediante el escepticismo causado por su presencia reiterada, se sobrevive.”

 

 

Pie de foto: ilustración del disco de PWMP No me hagáis fingir

Mamíferos

Posted in Pensamientos no natos de Rocamadour with tags , on 31, marzo, 11 by La aceituna balsera

 

Yo veo mamíferos.
Mamíferos con nombres extrañísimos.
Han olvidado que son mamíferos
y se creen obispos, fontaneros,
lecheros, diputados. ¿Diputados?
Yo veo mamíferos.

Policías, médicos, conserjes,
profesores, sastres, cantoautores.
¿Cantoautores?
Yo veo mamíferos…

Alcaldes, camareros, oficinistas, aparejadores
¡Aparejadores!
¡Cómo puede creerse aparejador un mamífero!
Miembros, sí, miembros, se creen miembros
del comité central, del colegio oficial de médicos…
Académicos, reyes, coroneles.
Yo veo mamíferos.

Actrices, putas, asistentas, secretarias,
directoras, lesbianas, puericultoras…
La verdad, yo veo mamíferos.
Nadie ve mamíferos,
nadie, al parecer, recuerda que es mamífero.
¿Seré yo el último mamífero?
Demócratas, comunistas, ajedrecistas,
periodistas, soldados, campesinos.
Yo veo mamíferos.

Marqueses, ejecutivos, socios,
italianos, ingleses, catalanes.
¿Catalanes?
Yo veo mamíferos.

Cristianos, musulmanes, coptos,
inspectores, técnicos, benedictinos,
empresarios, cajeros, cosmonautas…
Yo veo mamíferos.

Poema de Jesús Lizano.

 

Ojos

Posted in Pensamientos no natos de Rocamadour with tags , on 29, enero, 11 by La aceituna balsera

Amanece y abro los ojos; llueve con rabia y sin atisbo de lucha me vuelvo a entregar al imperio de las sábanas e inevitablemente cierro los ojos porque este día ya lo he visto. Tú no lo sabes, ni siquiera yo lo sé, pero cuando cojo un kiwi y lo abro por el medio no puedo evitar pensar en lo bonito que es por dentro, en la perfección de su naturaleza radial, en el brillo inmutable del verde de su pulpa, de lo que por fuera podría ser un pequeño animal muerto y lo hago siempre, sin saberlo, cada vez que como un kiwi y me intimida tanta vitamina fluorescente. Algo parecido me pasa con el hielo sumergido en un licor espeso, y el hielo se derrite sin notarlo. Y cuando escucho esa canción me pongo triste, tarareo y me acuerdo tristemente de la sonrisa esculpida en tus dientes de cemento, mientras pienso en otra cosa y si entonces tocan a misa insistentemente las campanas recuerdo, cómo no, cuánto odio los domingos lentos y de paso te odio un rato. Y si veo una escena iluminada pobremente instintivamente deduzco kilowatios y, si cojo un metro, sin querer lo divido siguiendo la regla de los tercios y coloco lo importante en uno de ellos, a ser posible en blanco y negro y en un piano, que ya por sí mismo es blanco y negro y me ahorra el proceso, busco invariablemente el Do, la tercera, la quinta y la séptima menor. Solías decir que es posible cambiar, que con voluntad somos capaces de cualquier cosa, que el ser humano es fuerte y en su mano, con un poco de suerte, se abre el universo entero y mil caminos. Querer es poder… Si fuese posible mirar el mundo con otros ojos… con los de otro, con otros cualquiera, no importa, salir de esta caja tan estrecha o ensanchar su minúscula ranura y ver otro mundo diferente hasta ahora inimaginable, personas y paisajes cotidianos nunca vistos, música con otra métrica, poesía con nuevas rimas, gestos sin los mismos vicios, lo bello y lo feo como nieve sin pisar, como cuando era niño, la mirada congelada de la infancia… Ser otro que no sea yo, vivir a través de cristales limpios… Un momento… ¡Basta! ¡Basta ya! Quizás exista una manera… si pudiese, si el miedo me dejase, si amontonase en un solo acto toda la voluntad de que dispongo, desde más abajo de las tripas, haciendo mucha fuerza podría al menos coger unas tijeras y… Aaaaaaaaaahhhhh!!!

“Llevamos una vida de idiotas porque hipotecamos nuestras vidas comprando sueños a préstamo”

Posted in Pensamientos no natos de Rocamadour on 30, octubre, 10 by La aceituna balsera

He aquí una frase sacada de una entrevista de CNN+ a uno de los más importantes sociólogos del mundo: Manuel Castells

Este aporte viene de un interesantísimo blog llamado Los principios básicos y que apoyamos desde aquí a todos los que piensan de verdad que la crisis no la creamos nosotros pero la pagamos nosotros y es a nosotros a los que ahora nos la cobran. En fin, que a falta de grandes revoluciones os dejamos aquí la entrevista íntegra para los que os guste reflexionar sobre la sociedad de la que consumimos:

Y para guinda del pastel este suculento documental titulado “El dinero es deuda

Van a por nosotros

Posted in Pensamientos no natos de Rocamadour with tags , , on 26, septiembre, 10 by La aceituna balsera

 

Pequeños infiernos estivales

Posted in Entre la vigilia y el sueño, Pensamientos no natos de Rocamadour on 20, julio, 10 by La aceituna balsera

RONCABA. Al que ronca, si es de la familia, se le perdona. Pero el roncador aquel ni siquiera sabía yo la cara que tenía. Su ronquido atravesaba las paredes. Me quejé al casero. Se rió. Fui a ver al autor de tan descomunales ruidos. Casi me echó:

– Yo no tengo la culpa. Yo no ronco. Y si ronco, ¡qué le vamos a hacer!, tengo derecho. Cómprese algodón hidrófilo…

Ya no podía dormir: si roncaba, por el ruido; si no, esperándolo. Pegando golpes en la pared callaba un momento… pero en seguida volvía a empezar. No tienen ustedes idea de lo que es ser centinela de un ruido. Una catarata. Un volumen tremendo de aire, una fiera acorralada, el estertor de cien moribundos, me rasgaba las entrañas empozoñándome el oído, y no podía dormir. Y no me daba la gana de cambiar de casa. ¿Dónde iba yo a pagar tan poco? El tiro se lo pegué con la escopeta de mi sobrino.

♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦

HABLABA, Y HABLABA, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba. Y venga a hablar. Yo soy una mujer de mi casa. Pero aquella criada gorda no hacía más que hablar, y hablar, y hablar. Estuviera yo donde estuviera, venía y empezaba a hablar. Hablaba de todo y de cualquier cosa, lo mismo le daba. ¿Despedirla por eso? Hubiera tenido que pagarle sus tres meses. Además hubiese sido muy capaz de echarme mal de ojo. Hasta en el baño: que si esto, que si aquello, que si lo de más allá. Le metí la toalla en la boca para que se callara. No murió de eso, sino de no hablar: se le reventaron las palabras por dentro.

Crímenes ejemplares, Max Aub

Absurdo

Posted in Pensamientos no natos de Rocamadour with tags , on 20, mayo, 10 by La aceituna balsera

Se quedó mirando fijamente; la llama de la vela no dejaba de moverse  y no pudo evitar pensar en cómo trascurría su vida. Tanto tiempo buscando lo racional y ahora se movía en el mundo más absurdo que jamás hubiera imaginado, no le habían educado para eso y cada vez se sentía más lejos de poder llegar a lo que ella había soñado. Sabía que la racionalidad se cultivaba en terrenos especiales pero creía que siempre estaría rodeada de ella porque se había molestado en cultivarla, alimentarla, y mimarla. Al final no era así; se movía en un mundo absurdo, la gente tomaba decisiones absurdas y le obligaba a llevar a cabo acciones absurdas, cabrearse por cosas absurdas y escuchar conversaciones absurdas. Y lo más absurdo de todo, era pensar todo esto bajo la llama de una vela cuando ya hacía media hora que había vuelto la luz. Y es cuando se dio cuenta, que le gustaba mucho más lo absurdo de la vida a media luz, que la racionalidad con luz completa, porque se sufría más. Se quedó mirando fijamente; la llama de la vela no dejaba de moverse y no pudo evitar pensar en cómo transcurría su vida.

 

 

Pie de foto: El graffiti es obra de Banksy. Entra en su página pinchando aquí.

Cagaderos de España

Posted in Pensamientos no natos de Rocamadour with tags , , on 15, agosto, 09 by La aceituna balsera

Algún emprendedor de los que ahora se amontonan en las puertas de los bancos esperando crédito para poner otro bar u otra inmobiliaria, debería proponerse por fin hacer algo útil y elaborar, para adjuntar con algún suplemento dominical,  La Guía de Cagaderos de España. Simplemente la enumeración de todos ellos podría llevar años de ardua investigación y laborioso trabajo de campo y llenar fácilmente unos cuantos cientos de páginas; pero si además se tratase de un emprendedor realmente de ideas frescas y compusiese una clasificación por condiciones sanitarias, grado de intimidad y disimulo, comodidades, magnitud, ostentosidad, etc… el resultado sería una verdadera obra maestra de las guías de viajes. La Guía de Cagaderos de España incluiría desde la improvisada cuneta de carretera secundaria entre Torremolinos y Marbella a la vista de todos, hasta la más recóndita piedra almohadillada de musgo con vistas al Valle del Jerte, pasando por descampados, jardines, gasolineras, viejas aduanas,  túneles y parkings, por todos aquellos lugares que uno no reconoce hasta que se halla bien metido en ellos, y además los catalogaría en cagaderos de uno, dos, tres, cuatro y hasta cinco gurruños. Porque ¿quién no se ha visto por error en alguna ocasión rodeado por decenas de sospechosos y amarillentos pañuelos de papel? ¿Quién no ha sentido un sudor frío derramarse por la espina dorsal al intuir que se encuentra en un campo minado por misteriosos y prematuros fósiles, engendros de las profundas entrañas humanas? ¿Quién no ha experimentado helársele la sangre al escuchar el zumbido de un enjambre de moscas verdes aleteando espantadas al unísono? Sin duda pertenezco de manera involuntaria a este grupo de exploradores fortuitos de caminos poco transitados, espectadores accidentales del horror. Este manual de cabecera sería de interés para el hombre posmoderno orgulloso de su resplandeciente civilización, para el ciudadano de a pie comprometido con sus sólidas bases ideológicas, con la suela de sus exclusivos zapatos. Una labor cultural, un éxito comercial y un negocio seguro. Porque etiquetar los lugares llenos de mierda oculta sería ampliamente agradecido y pronto serviría de ejemplo para otros países occidentales. Y es que  nada nos avisa tampoco de que al entrar en tal o cual exposición de “arte”, o en aquella otra sala de proyección de “cine”, lo que en realidad hacemos es meternos hasta las cejas en uno de los cagaderos de la red nacional, o de que los sillones aterciopelados de conocidos contertulios de la tele o el escaño del honorable dirigente político del Ayuntamiento de tu ciudad esconden verdaderos zurullos humeantes, o de que las corbatas que engalanan los cuellos que ahora no dan crédito no han servido más que para limpiar algún noble culo y de que algunos de los contratos que firmamos no pasan de ser vulgares Kleenex® estampados; sin La Guía de Cagaderos de España nada nos previene de que el ponente en un curso de verano de la Universidad es un chorizo consumado todavía caliente. Porque la mierda es siempre mierda. Porque los cagaderos a menudo los encuentra uno donde menos se lo espera y adentrarse inadvertidamente en ellos resulta cuanto menos molesto. Aunque tal vez sea que profesamos una inconsciente fascinación por la caca.

Caca de  Piero Manzoni

Pie de foto: A Piero Manzoni no le tembló la mano al firmar su serie limitada y numerada de latas con su propio excremento dentro y no reculó al decidir avisar en el exterior de lo que había en el interior. A pesar de ello las vendió, según dicen, al valor de su peso en oro en aquel momento.

P.D. Investigando más sobre el tema ha salido a la luz que Manzoni se burló con sus latitas de Merda di Artista por partida doble, ya que al parecer no contienen mierda sino yeso, que vendió enlatado, eso sí,  a peso de oro… Apasionante. Para más detalles pincha aquí

Nota – Haciéndose eco de la sugerencia a nuestra guía, el todopoderoso Google Maps ya ha creado diferentes recorridos para ir de Repente a Kagar.

El vigilante

Posted in Pensamientos no natos de Rocamadour with tags , , , on 16, mayo, 09 by La aceituna balsera

Me gusta pensar que la cosa comenzó  cuando los monos  empezaron a ocupar las cuevas y uno de ellos, uno de los nuestros, era designado para, desde la entrada o desde el árbol más alto, avisar al grupo con enérgicos alaridos de la llegada de un extraño de otra manada, y se preparase para la lucha o llegado el caso para la huída. Debía de tratarse de monos con buena vista, y  presumiblemente sanos, fuertes y rápidos, por una cuestión básica de selección natural, ya que de haber sido monos tuertos, miopes del ojo bueno, casposos y carrasposos su eficacia como custodios quedaría seriamente menoscabada y por tanto la seguridad del grupo y  la perpetuación de su progenie. El mono a cargo de las labores de guardia no era un mono cualquiera, era un mono importante, era un mono de fiar. Me gusta pensar así, pero ciertamente no tengo la menor idea sobre esto. Supongo que en realidad todo empezó mucho antes, con enjambres de abejas volando en círculos o  con la primera ameba  fluorescente intermitente, supongo que poseemos un gen ancestral enterrado bien profundo en la cadena de ADN para la detección y la alarma, me gusta pensar así… El hombre, desde sus orígenes, aprendió la utilidad de delegar la función de vigilante del grupo en determinados individuos y aprendió prudentemente a confiar en ellos y a aceptar sus juicios. Por aquel entonces el cerebro humano estaría ya especializándose y volviéndose ahorrativo, preparando el enunciado inconsciente de la Ley del mínimo esfuerzo, pensando cosas como: “A partir de ahora me dedicaré exclusivamente a la cría de la rana mexicana de mirada fija del sur de Sri Lanka”,  y “Dejaré que otros se ocupen de pensar donde debo apoyar el culo”.

Sí, así debió  empezar todo esto.  Ahora, en esta  idolatrada era posmoderna, nos sentimos orgullosos de nuestro perfeccionado sistema de vigilancia de individuos de apariencia sospechosa y disfrutamos mostrando el contenido de nuestros bolsos a la salida de los centros comerciales, nos excitamos descalzándonos a petición de algún uniformado en los aeropuertos, – personalmente me obligaría a quitarme el cinturón al pasar por el humbral de cualquier puerta -, somos incuestionablemente felices respondiendo a preguntas indiscretas en cualquier estación de autobuses, ante cualquier pareja de vigilantes de incógnito, y nos gusta saber que los satélites que hemos puesto en órbita allá arriba están dotados de cámaras tan potentes que pueden delatar con su zoom el moco que llevamos escondido en la nariz en los días de lluvia y frío. Sí, estas pequeñas y potentes cámaras han conseguido entusiasmarnos hasta el extremo, nos han robado el corazón, nos tienen ciertamente a sus pies: en un garaje, al pasar delante de un cajero automático, en la avenida principal de la ciudad, en algún que otro parque, en los retretes de la empresa o detrás del espejo de tu casa, nunca se sabe, es tan emocionante… La vida en fragmentos intrusos.

Me gusta pensar que todo comenzó hace muchísimos años, que poseemos un gen ancestral que codifica imperturbable desde siempre las proteínas implicadas en nuestro sistema organizativo de vigilancia y alarma, y que no se trata llanamente de que nos hayamos vuelto  gilipollas de la noche a la mañana; quizás en realidad no tenga ni idea de todo este asunto…

 

Tu vigilante 

Verdad universal III

Posted in Pensamientos no natos de Rocamadour with tags on 05, marzo, 09 by La aceituna balsera

A estas alturas todo parece indicar que el ser humano trata de ser la mejor manera organizativa que han encontrado la materia y la energía para intentar comprenderse a sí mismas…  Resulta espeluznante imaginarse los restos desperdigados del núcleo hiperdenso del Big-Bang reagrupándose tenaz y concienzudamente  tras millones de millones de años en improbables  e intencionadas biomóleculas que  formen cerebros y que algunos de los cuales, escasísimos, sean capaces de aprender e  interpretar tanta información flotante y construir aceleradores de partículas subatómicas…

 

organización atómica

Encontronazo filosófico a la salida de un bar

Posted in Pensamientos no natos de Rocamadour with tags on 19, noviembre, 08 by La aceituna balsera

¡¡¿Quién está más loco, el loco o el que hace caso al loco?!!

Verdad Universal II

Posted in Pensamientos no natos de Rocamadour with tags on 15, noviembre, 08 by La aceituna balsera

Una bicicleta estática viene a ser lo mismo que el vino sin alcohol.

El vino sin alcohol viene a ser lo mismo que unas gafas sin cristales.

Unas gafas sin cristales viene a ser lo mismo que una ventana pintada en la pared. (Gracias Coco)

Una ventana pintada en la pared viene a ser como un agujero en el fondo del vaso.

Un agujero en el fondo de un vaso viene a ser lo mismo que un perfume en un frasco sellado.

Un perfume atrapado en el frasco viene a ser como oler una flor de plástico.

Oler una flor de plástico viene a ser lo mismo que hablar por un teléfono apagado.

Sobre el otoño y los chubascos

Posted in Pensamientos no natos de Rocamadour on 11, noviembre, 08 by La aceituna balsera

¿Qué extraña fuerza cósmica hace que, cuando llueve, toda persona con paraguas ocupe los sotechados y bloqueen el refugio a los insensatos a los que se les ha olvidado?

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