Archivo para octubre, 2008

El error

Posted in Entre la vigilia y el sueño with tags , , on 21, octubre, 08 by La aceituna balsera

En mitad de la calle Dante, pasando Piazza Cordusio, vemos a lo lejos un hombre gordo, vestido de negro, con pantalones por las rodillas y un casco romano en la cabeza. Tiene la cara hinchada y muy rosa, me parece, porque está anocheciendo de otoño y no se ve muy bien, y lleva también un pequeño bigote. Arrastra una maleta de ruedas y exhibe una actitud despectiva hacia el mundo entero, mientras insulta descarada y crudamente:

– “¡Putana! ¡Putana! ”  dirigiéndose a un grupo de mesas de la terraza de una cafetería.

Tendrá quizás unos cuarenta años, no fija la mirada en nada. Inmediatamente el heróico camarero del negocio, movido quién sabe exactamente por qué,  se decide a increpar al esperpéntico personaje, y comienza a alzar la mano y a gritar mientras se agita cada vez más, acabando por lanzar, sin acertar, un tenedor al pobre gordo descerebrado. Se forma revuelo y alguna persona corre a detener al camarero que ahora persigue al gordo, quien, aunque escapa aterrorizado mantiene su actitud altiva; es como un caballo desbocado. Se había creado una serie de círculos concéntricos de gente a su alrededor, igual que las ondas que produce una piedra al caer en el agua estancada, y nosotros pertenecíamos involuntariamente a uno de ellos mientras observábamos curiosos y ávidos la escena. Se notaba que los espectadores empezaban instintivamente a definir su opinión ante lo sucedido, se escuchaban comentarios, se hacía hermandad, enemigo común. Y así lo hicimos también nosotros, casi al tiempo, con el retraso justo de quién se cree buen observador y paciente juez.

– “Está claro que el camarero ha hecho el ridículo, que cabrón” sentenció mi amigo Alessandro.

– “Si” – pensé- “¡Que cabrón!” pues era evidente que el desubicado centurión no poseía las menores cualidades que la evolución nos ha estado preparando concienzudamente durante millones de años y que el camarero se había despojado a sí mismo, penosamente, del más mínimo atisbo de compasión.

Si hubiéramos vivido en la edad media el gordo habría servido fácilmente para encender alguna hoguera, pero estamos en el siglo XXI, linchemos públicamente al heróico camarero. Sin embargo, Antonio, hasta ahora callado, con su ojos siempre impasibles mirando ya hacía otra parte, dijo:

– ” Esperemos saber siempre parar a tiempo cuando te das apenas cuenta de que te estás equivocando”

Me quedé pensando en ello…

 

graffiti

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Horizonte fantástico

Posted in Pecios with tags , on 21, octubre, 08 by La aceituna balsera

Moscas

Posted in Entre la vigilia y el sueño with tags , on 15, octubre, 08 by La aceituna balsera

Como en la mierda no se está en ninguna parte. Aún no conozco a nadie que haya volado hasta allí, en sueños o quizás despierto, y haya podido regresar. Pero sí, como allí no se está en ningún lado. Me alimentaba, me provocaba paz y alivio, y me hacía sentir como en casa. El día que llegué, estando yo inmerso en el placentero ostracismo a la que mi condición de artrópodo me condenaba y disfrutando de aquel paraiso, se acercó e inició un monólogo otra mosca que por allí rondaba embriagada de vapores orgánicos. Sus miles de ojos crecían infinitamente y sus palabras aplicaban en mí la fuerza de una guillotina. “Pensarás que soy rencoroso, que mi alma no perdona, que acostumbrado a decir lo que pienso y a pensar si no digo, mi mente se nubla y a veces digo cosas que no pienso. No creas que quiero disculparme, en este lugar sagrado no existen remordimientos ni ofuscaciones. Rencor no me guardes, ya que tú sufrirás igual que yo y eso nos hace hermanos, y a un hermano no se le tiene rencor. Pero es inevitable esta advertencia, cuando te arranque los ojos me odiarás por dejarte ciego y querrás buscarme para vengarte, me buscarás por todos los rincones y recordarás que en la mierda me viste y a ella querrás volver para encontarme. Pero has de saber que nunca encontrarás el camino. Una vez llegaste aquí, la felicidad te cegó y no dejará que jamás la vuelvas a ver. Recuérdalo siempre.” Acto seguido me arrancó los ojos. Ahora juro que no puedo vivir sin estar allí, esa maldita mosca me lo advirtió. Desde entonces bebo del caldo de mis ojos arrancados, esperando absorber la esencia de lo que ví y volver a encontrarla para consumar mi venganza.

 

dos moscas

El Perro Lámpara

Posted in Pecios with tags , on 15, octubre, 08 by La aceituna balsera
El Perro Lámpara

 

La multiplicación del Perro Lámpara

Pintores Locos

Posted in Pecios on 15, octubre, 08 by La aceituna balsera

 

Retrato olvidado en un taller de pintores locos en la Calle San Cristóforo, que va a dar a la escalinata lateral de la Iglesia de la Santa Croce en Florencia.

Comida Mediterránea

Posted in Pecios with tags , , on 15, octubre, 08 by La aceituna balsera

De lo que se come se cría, lo sabe todo el mundo, y que uno es lo que come y acaba siendo sólo lo que dice.

El corazón un saquito de piedras que se rozan y suenan a quejidos, latido tras latido, con un galope seco, sediento y erosivo. En lugar de cerebro arena, arena del desierto, arena de las dunas, de las playas que mojan las mareas y seca el sol en poco tiempo; la misma que se lleva el viento, arena de ojos rojos y agrietado rostro, la que se escurre por la noche entre las manos cuando duermo, la que deja deslizar  el reloj por en medio de su dividido cuerpo. Y en vez de llorar se escapan gotitas del agüita del mar y dejan el rastro de sal en esta y otras islas cuando llega bajamar. La sangre no disuelve hemoglobina, carotenos  ni venenos, solo lleva caracolas con cangrejos dentro,  espirales con sonidos de trompeta y otros ecos, sumergidos en el fondo, inmóviles y sepultados,  los  recuerdos oxidados, como sopa de fideos herrumbrosos  muy cocidos, como un fósil ablandado y  mutilado…

Verdad universal

Posted in Pensamientos no natos de Rocamadour on 15, octubre, 08 by La aceituna balsera

Los diestros tienden a enroscar y los zurdos a desenroscar.