Archivo para mayo, 2009

Anhelos, helos, helos…

Posted in Personajes Nocturnos with tags , , on 28, mayo, 09 by La aceituna balsera

Vale, bésame… pero esta vez hazlo despacio, suave, como una caricia, como si te diera miedo besarme, como si mis labios fueran porcelana tan frágil que con solo rozarla se puede romper… porque solo de esa manera me dejaré besar.

Porque necesito sentir que alguien me cuida, que me puedo relajar… que puedo cerrar los ojos y puedo  olvidar. Que por una vez no tengo que pensar en ti, y en lo que me estás haciendo ni en lo que tú necesitas. Que puedo cerrar los ojos y estar segura que mientras me besas no tengo que pensar.

Si lo que quieres es lo de siempre, no te acerques.

No me beses a degüello ni me arranques la ropa mientras me empujas contra la pared. No me agarres de las nalgas como si me fuera a escapar, ni me tires sobre el sofá con violencia. No jadees en mi oído palabras necias . ¡No!  Eso lo harás otro día.

Solo bésame, acaríciame, dejando pasar el tiempo… sin pensar en ti… como si fuera la primera vez que ves el cuerpo desnudo de una mujer… como si alguna vez llegaras a enamorarte de mi… aunque luego, como haces otros días, dejes el dinero encima de la mesa.

Otro día te compensaré.

Aquel montón de ruinas...

 

El vigilante

Posted in Pensamientos no natos de Rocamadour with tags , , , on 16, mayo, 09 by La aceituna balsera

Me gusta pensar que la cosa comenzó  cuando los monos  empezaron a ocupar las cuevas y uno de ellos, uno de los nuestros, era designado para, desde la entrada o desde el árbol más alto, avisar al grupo con enérgicos alaridos de la llegada de un extraño de otra manada, y se preparase para la lucha o llegado el caso para la huída. Debía de tratarse de monos con buena vista, y  presumiblemente sanos, fuertes y rápidos, por una cuestión básica de selección natural, ya que de haber sido monos tuertos, miopes del ojo bueno, casposos y carrasposos su eficacia como custodios quedaría seriamente menoscabada y por tanto la seguridad del grupo y  la perpetuación de su progenie. El mono a cargo de las labores de guardia no era un mono cualquiera, era un mono importante, era un mono de fiar. Me gusta pensar así, pero ciertamente no tengo la menor idea sobre esto. Supongo que en realidad todo empezó mucho antes, con enjambres de abejas volando en círculos o  con la primera ameba  fluorescente intermitente, supongo que poseemos un gen ancestral enterrado bien profundo en la cadena de ADN para la detección y la alarma, me gusta pensar así… El hombre, desde sus orígenes, aprendió la utilidad de delegar la función de vigilante del grupo en determinados individuos y aprendió prudentemente a confiar en ellos y a aceptar sus juicios. Por aquel entonces el cerebro humano estaría ya especializándose y volviéndose ahorrativo, preparando el enunciado inconsciente de la Ley del mínimo esfuerzo, pensando cosas como: “A partir de ahora me dedicaré exclusivamente a la cría de la rana mexicana de mirada fija del sur de Sri Lanka”,  y “Dejaré que otros se ocupen de pensar donde debo apoyar el culo”.

Sí, así debió  empezar todo esto.  Ahora, en esta  idolatrada era posmoderna, nos sentimos orgullosos de nuestro perfeccionado sistema de vigilancia de individuos de apariencia sospechosa y disfrutamos mostrando el contenido de nuestros bolsos a la salida de los centros comerciales, nos excitamos descalzándonos a petición de algún uniformado en los aeropuertos, – personalmente me obligaría a quitarme el cinturón al pasar por el humbral de cualquier puerta -, somos incuestionablemente felices respondiendo a preguntas indiscretas en cualquier estación de autobuses, ante cualquier pareja de vigilantes de incógnito, y nos gusta saber que los satélites que hemos puesto en órbita allá arriba están dotados de cámaras tan potentes que pueden delatar con su zoom el moco que llevamos escondido en la nariz en los días de lluvia y frío. Sí, estas pequeñas y potentes cámaras han conseguido entusiasmarnos hasta el extremo, nos han robado el corazón, nos tienen ciertamente a sus pies: en un garaje, al pasar delante de un cajero automático, en la avenida principal de la ciudad, en algún que otro parque, en los retretes de la empresa o detrás del espejo de tu casa, nunca se sabe, es tan emocionante… La vida en fragmentos intrusos.

Me gusta pensar que todo comenzó hace muchísimos años, que poseemos un gen ancestral que codifica imperturbable desde siempre las proteínas implicadas en nuestro sistema organizativo de vigilancia y alarma, y que no se trata llanamente de que nos hayamos vuelto  gilipollas de la noche a la mañana; quizás en realidad no tenga ni idea de todo este asunto…

 

Tu vigilante 

Teatro de Calle

Posted in Pecios with tags , , , , , on 12, mayo, 09 by La aceituna balsera

La breve y fugaz historia del hombre ardiendo,  acróbatas de cuatro y cinco patas en movimiento circular sincrónico, zancudos de colores inventados,  inquietantes cuerdas flojas, titiriteros de otros tiempos, payasos que  nunca  usaron Micolor, asombrosos trampantojos,  saltimbanquis a  la toma y secuestro de un centro comercial, solistas, duetos, tercetos, cuartetos, quintetos, sextetos y hasta el mismísimo Teto tocando juntos todos sus instrumentos, calle arriba y  calle abajo;  juraría que una vez pude ver al famoso gato calculista…

El mundo se transforma en otro mundo cuando a la calle llega el teatro y  se inhunda  de tantos rostros estrujando una expresión que quiere decirlo todo, y vemos por doquier caras de asombro, de risa, de dolor y miedo, de piedad, ternura y pasión, el sentimiento hecho cara, la cara del artista, caras de otros  que no son su propia cara, sino, paradójicamente, nuestras caras sin caretas. Cara a cara expectador y actor. Y mirándolo todo, anónimo e inadvertido, el fotógrafo congela las miradas de estas caras.

Con motivo de la celebración del 10º Aniversario del Teatro de Artes de Calle de Valladolid (TAC),  puede verse una exposición de fotografias sobre el TAC tomadas durante estos diez años por 17  fotógrafos aficionados cuyo nexo de unión es la página web Flickr. Todas nuestras caras están invitadas a pasar, del 20 de Mayo al 14 de Junio, por la Sala de Exposiciones del Pabellón de Cristal del Campo Grande (planta sótano) en Acera de Recoletos s/n.

Para los ansiosos y culos inquietos que no puedan esperar más se puede ver el vídeo promocional  y también el catálogo pinchando encima.

Desde aquí felicitamos a los autores que participan en la muestra y en especial a nuestra amiga Emma . ¡Hale chula!

Cartel Exposición

 

Tenemos también (recién llegado)  el vídeo de la Presentación de la Exposición que ha tenido lugar el día 20 de Mayo en Valladolid, donde podemos ver a nuestra amiga Emma junto al autor del éxito veraniego “Valladolid tiene tren pero no tiene tranvía” – (podéis escucharlo en nuestro ACE – iTUNES: Oh Railroad!).   Momentos estelares de la historia…