Sueños y desvelos: Perspectiva 2

Dormía junto a ella, muy cerca de sí; toda la noche, interminables las horas. Al rato, fue ladeándose hasta que su rostro cayó inane, apoyando su mejilla entre la frontera sin nombre que delimitan el final del cuello y comienzo del pecho. Notaba su olor, después de todo el día, profundo; si bien no era agradable tampoco lo era al contrario; le recordaba, más bien, a algo familiar, algo atávico que no lograba asociar. No lograba entender como se hallaba en esa situación. Pero ahí estaba él, como si nada, tranquilo, ignorante de sus desvelos, ajeno a sus preocupaciones. Cada vez sentía como si pesase más y más su cabeza (¿qué tendría dentro?) tanto que la dificultaba para respirar. No podía imaginarse, horas antes, que estarían así de juntos, uno con el otro, de esta manera.

Aquel maldito runrún no cesaba en su cabeza. Le miraba, tan cerca estaba… que no podía apartar la vista de encima. Lo que para ella había sido simple cortesía, él lo tradujo a coqueteo, sus pequeñas bromas y miramientos él los tomaba a pies juntillas. Fue ella la culpable de mantener esa ambigüedad, de que la relación dejase cada vez más apartada la profesionalidad. Pensaba en ello mientras no podía dejar de fijarse en su rostro; concretamente en un pelo que curioso asomaba por la nariz. Era algo normal, lo sabía, pero era tan llamativo que le había engatusado la atención. Unas ganas irresistibles le entraron de arrancarlo, de aferrarlo cual trofeo, como a una presa, pero algo le sacó de aquel trance: un pequeño ruidito, de rechinar de dientes.

Ñi-Ñi; nada más, sólo un pequeño bruxismo, de manera constante, lo suficiente para empezar a sacarle completamente de quicio… Sin embargo, un sentimiento que le infundía lástima, conmiseración hacia alguien que estaba solo y ansiaba desesperado compañía, le hizo retrotraerse a la acción de despertarlo. Y aunque casi consigue desquiciarla, el cansancio se apoderó por fin de ella dejándole inmune ante sus pequeñas obsesiones.

Una respuesta to “Sueños y desvelos: Perspectiva 2”

  1. critika Says:

    Mi querido Iñaki, ¡Qué gusto ver cómo vuelves a tus andadas!Echaba de menos tu vena literaria

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