Ojos

Amanece y abro los ojos; llueve con rabia y sin atisbo de lucha me vuelvo a entregar al imperio de las sábanas e inevitablemente cierro los ojos porque este día ya lo he visto. Tú no lo sabes, ni siquiera yo lo sé, pero cuando cojo un kiwi y lo abro por el medio no puedo evitar pensar en lo bonito que es por dentro, en la perfección de su naturaleza radial, en el brillo inmutable del verde de su pulpa, de lo que por fuera podría ser un pequeño animal muerto y lo hago siempre, sin saberlo, cada vez que como un kiwi y me intimida tanta vitamina fluorescente. Algo parecido me pasa con el hielo sumergido en un licor espeso, y el hielo se derrite sin notarlo. Y cuando escucho esa canción me pongo triste, tarareo y me acuerdo tristemente de la sonrisa esculpida en tus dientes de cemento, mientras pienso en otra cosa y si entonces tocan a misa insistentemente las campanas recuerdo, cómo no, cuánto odio los domingos lentos y de paso te odio un rato. Y si veo una escena iluminada pobremente instintivamente deduzco kilowatios y, si cojo un metro, sin querer lo divido siguiendo la regla de los tercios y coloco lo importante en uno de ellos, a ser posible en blanco y negro y en un piano, que ya por sí mismo es blanco y negro y me ahorra el proceso, busco invariablemente el Do, la tercera, la quinta y la séptima menor. Solías decir que es posible cambiar, que con voluntad somos capaces de cualquier cosa, que el ser humano es fuerte y en su mano, con un poco de suerte, se abre el universo entero y mil caminos. Querer es poder… Si fuese posible mirar el mundo con otros ojos… con los de otro, con otros cualquiera, no importa, salir de esta caja tan estrecha o ensanchar su minúscula ranura y ver otro mundo diferente hasta ahora inimaginable, personas y paisajes cotidianos nunca vistos, música con otra métrica, poesía con nuevas rimas, gestos sin los mismos vicios, lo bello y lo feo como nieve sin pisar, como cuando era niño, la mirada congelada de la infancia… Ser otro que no sea yo, vivir a través de cristales limpios… Un momento… ¡Basta! ¡Basta ya! Quizás exista una manera… si pudiese, si el miedo me dejase, si amontonase en un solo acto toda la voluntad de que dispongo, desde más abajo de las tripas, haciendo mucha fuerza podría al menos coger unas tijeras y… Aaaaaaaaaahhhhh!!!

2 comentarios to “Ojos”

  1. Pataliebre Says:

    Quien dijo “No es la vida lo que importa, es el coraje que tú le das a ella”

  2. kritika Says:

    ¿Qué crees que pensaría la primera persona que abrió un kiwi por la mitad?
    Yo creo que diría: es tan bonito que da pena comérselo y más a mordiscos. Se merece que lo hagamos rodajas para disfrutar hasta el final de su belleza. En fin creo que tantas horas de ayuno me están haciendo desvariar.Besos para todos

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