Archivo para mayo, 2011

Mariscada Completa

Posted in Entre la vigilia y el sueño on 19, mayo, 11 by La aceituna balsera

Enemigos del sentido común, vuestra demagogia obliga a declararme en rebeldía y exponer claramente, argumentando con fundamentos sencillos e irrevocables, las razones de por qué los calamares, las sepias y los pulpos también son marisco. Sé que son muchas las voces que durante largo tiempo han excluido a este grupo de animales comestibles y les han relegado a un limbo, donde cohabitaban con alimentos de dudosa procedencia como el kétchup, las golosinas o las salchichas Frankfurt. Pero es hora de dejar las cosas claras y detener esta sinrazón que condena injustamente a esos deliciosos invertebrados a sentirse extranjeros en su propia tierra. Porque no cabe duda que son marisco, que lo son y lo seguirán siendo, mal le pese a todos aquellos clasistas que han tergiversado la historia en pro de no sé qué oscuras intenciones. Porque marisco es todo aquel animal marino invertebrado comestible, y en esta definición caben por tanto los crustáceos, los moluscos y los cefalópodos comestibles, e incluso si me apuras y llevas muchos días sin comer, el pepino de mar. Y sí, cefalópodos son los calamares, y también los pulpos, y por supuesto las sepias, y si nos ponemos etimológicos podríamos considerar que dentro de este grupo cabe hasta Mr. Potato. Y entonces, si nos atenemos a esta escueta y sencilla definición, podemos seguir pensando lo que queramos sobre qué tipo de marisco nos gusta más o menos, o cuando hay que comerlo, o con que hay que acompañarlo,  pero lo que ya no se podrá permitir es el linchamiento gratuito y la exclusión de los cefalópodos. POR LA DEFENSA DE TODO EL MARISCO, NO MÁS CEFALOPODOFOBIA.

Muzorama

Posted in Pecios with tags , on 07, mayo, 11 by La aceituna balsera

 

Rarho, rarho, raaarho…

El Gran Hongo

Posted in Pensamientos no natos de Rocamadour with tags , , on 02, mayo, 11 by La aceituna balsera

 

 

Dice el escritor y filósofo barcelonés Rafael Argullol en su libro El fin del mundo como obra de arte que “esta Imagen es, con mucha distancia, la más poderosa entre las creadas por el hombre”, dando lugar a un paisaje desprovisto de orden, de formas y de hombres ante el que el espectador se encuentra súbitamente sin lenguaje. Y aún sin lenguaje ciertos presagios se convierten en certidumbres. “Una fuerza primigenia ha sido emancipada de sus lazos tras haber estado encadenada durante millones de años y la humanidad, en el futuro, deberá convivir con ella. Los emancipadores de esta fuerza no son poetas o escultores sino físicos, más no han hecho sino utilizar el mismo procedimiento auspiciado por muchos artistas.” (al desnudar la materia liberando las formas ocultas en la naturaleza.) El Gran Hongo se ha convertido en el icono más popular de nuestra cultura, representando el peor de los infiernos imaginados y creados por el hombre, abriendo la puerta, una vez más a la luz de la destrucción, de la autodestrucción.

Pero “los ídolos, tras ser temidos deben ser conjurados a través de un ejercicio de intimidad que, al provocar la saturación de las emociones, aligera el peso del miedo originario”.  “La Imagen no sería en ningún modo soportable si no hubiera sido trasfigurada, paródicamente, hasta ser convertida en decorado bajo cuyo fondo se puede bailar, reír o cantar como bailaban, reían o cantaban los acólitos de todas las religiones ante los decorados grotescos en que se representaba su condena”. Así se “diluye su carga de terror al propagarse como demonio familiar junto al que se convive y, mediante el escepticismo causado por su presencia reiterada, se sobrevive.”

 

 

Pie de foto: ilustración del disco de PWMP No me hagáis fingir